Populations
Skip Navigation Links

Guerra y terrorismo: Consejos para apoyar a los niños en el hogar y en la escuala

(War and Terrorism: Tips for Supporting Children at Home and School)

Por Philip Lazarus, PhD, NCSP, Andrea Canter, PhD, NCSP, y Katherine C. Cowan
Asociación Nacional de Psicólogos Escolares

Los ataques terroristas en nuestro país y las amenazas o realidades de la guerra son experiencias aterradoras para todos los estadounidenses. Los niños pueden sentirse especialmente temerosos de que las acciones militares en el extranjero, reales o en forma de amenazas, resulten en una pérdida más personal y en violencia aquí, en su hogar. Cuando las escenas repetidas de destrucción de vidas y de la propiedad se presentan en la cobertura periodística, los niños entienden que los “enemigos de los Estados Unidos” pueden causar daño en este país.

Los adultos necesitan ayudar a los niños a sentirse a salvo en una época en que el mundo parece ser un lugar peligroso. Los padres y los maestros en particular, deben ayudar a los jóvenes a entender los sucesos actuales, cómo afectan sus vidas y cómo manejar sus reacciones emocionales. El grado en el que los niños serán afectados variará de acuerdo a las circunstancias personales. Serán mucho más vulnerables los niños que han sufrido pérdidas personales o han sido expuestos directamente a actos terroristas o acciones militares. También están en mayor riesgo los niños cuyos padres son militares, están en servicio activo, y en las fuerzas de reserva, y aquellos niños cuyos padres están involucrados en respuestas de emergencia o seguridad pública.

Sin embargo, todos los niños tienen posibilidades de verse afectados de alguna manera por la guerra o el terrorismo. Para muchos, la guía de adultos humanitarios significará la diferencia entre sentirse abrumados y desarrollar destrezas emocionales que durarán toda la vida y destrezas psicológicas para enfrentar problemas. Los maestros y las personas que se encargan del cuidado de los niños pueden ayudar a restablecer su sentido de seguridad dando el ejemplo de un comportamiento calmado y controlado. Es crucial proporcionar la oportunidad a los niños de expresar sus preocupaciones y ayudarlos a separar sus temores reales de los imaginarios. También es importante limitar su exposición a la cobertura periodística de actos de violencia.

Respuestas emocionales

Las respuestas emocionales varían en naturaleza y severidad de niño en niño. Sin embargo, hay algunas similitudes en cómo los niños (y los adultos) se sienten cuando sus vidas están afectadas por la guerra o la amenaza de guerra:

Temor. El temor puede ser la reacción predominante de los niños, el temor por la seguridad de aquellos en el servicio militar así como por su propia seguridad. Las fantasías de los niños con respecto a la guerra pueden incluir una imagen mental de una bomba que cae en su hogar. A pesar de que sus preocupaciones son probablemente exageraciones, frecuentemente se basan en imágenes reales de ataques terroristas o en escenas de guerra representadas en la televisión o en fotografías de los periódicos. Cuando los niños escuchan rumores en la escuela y captan fragmentos de información en la televisión, su imaginación puede descontrolarse. Pueden imaginarse lo peor, sin importar cuán poco realistas pudieran ser sus pensamientos. Cualquier amenaza anunciada de guerra o terrorismo (como las alertas de Código Naranja) cerca al hogar pueden también causarles un mayor temor.

Pérdida de control. Los niños—y la mayoría de los adultos—no tienen ningún control sobre las acciones militares. La falta de control puede ser abrumadora y causar confusión. Estos sentimientos fueron experimentados por la mayoría de las personas en las condiciones inmediatas que resultaron de los ataques terroristas. Los niños pueden tratar de no perder el poco control que puedan tener, incluyendo negarse a cooperar, asistir a la escuela, separase de sus juguetes favoritos o separarse de sus padres.

Ira. La ira es una reacción común. Desafortunadamente, frecuentemente los niños expresan su ira con las personas más cercanas a ellos. Los niños pueden dirigir su ira hacia compañeros de la escuela y vecinos, ya que no pueden dirigirla hacia los terroristas o los países con los que pudiéramos estar en guerra. Algunos niños pueden demostrar ira hacia los padres que son militares, hasta llegar al grado de no desear escribirles cartas. Saber que aquellos involucrados en el servicio militar lo hacen voluntariamente sólo ayuda a justificar la ira. El patriotismo y el deber son conceptos abstractos, especialmente para los niños pequeños que están experimentando la realidad concreta de la separación de un ser querido.

Pérdida de la estabilidad. La guerra o el despliegue militar interrumpen las rutinas. Es inquietante. Los niños pueden sentirse inseguros cuando sus horarios regulares y sus actividades son interrumpidos, aumentando su nivel de estrés y necesidad de seguridad.

Aislamiento. Los niños que tienen miembros de su familia en el servicio militar, pero que no viven cerca de una base militar, pueden sentirse aislados. Los niños de los miembros de reserva que son llamados al servicio activo pueden no conocer a otros niños en la misma situación. Estos niños pueden estar celosos de la familia de algún amigo que permanece sin cambios y pueden pelear con sus amigos debido a la vida normal que los rodea. Otro grupo de niños que puede sentirse aislado son los dependientes de las familias de militares que acompañan al padre o madre que quedó a su ciudad natal, o los niños que están viviendo con parientes mientras que ambos padres se han marchado al servicio militar. Estos niños no sólo experimentan separación de sus padres, pero también la pérdida de personas y alrededores familiares.

Confusión. Esto puede ocurrir en dos niveles. Primero, los niños pueden sentirse confundidos acerca de los ataques terroristas y la guerra, de otros peligros futuros que puedan surgir, y del momento en que terminará la violencia. Segundo, los niños pueden tener problemas entendiendo la diferencia entre la violencia como entretenimiento y los sucesos reales que aparecen en las noticias. Los niños de hoy en día viven en el mundo de las películas como Armageddon, Independence Day, Air Force One, y los superhéroes de los dibujos animados. Algo de la violencia moderna de los medios de comunicación es desconcertantemente real. Los jóvenes pueden tener dificultad en separar la realidad de la fantasía, los héroes de los dibujos animados y los villanos de los soldados del gobierno y los terroristas reales. Separar las realidades de la guerra de la fantasía de los medios de comunicación puede requerir ayuda de los adultos.

Lo que los padres y maestros pueden hacer

Todos, incluyendo a los adultos, sienten estrés durante los momentos de crisis e incertidumbre. Si sus niños o estudiantes parecen necesitar ayuda más allá de lo que normalmente está disponible en el hogar y la escuela, busque la ayuda de servicios de salud mental de su comunidad. Los psicólogos escolares, consejeros y trabajadores sociales pueden ayudar a identificar los servicios apropiados y la ayuda con el uso del proceso de referido o derivación. Para la mayoría de niños, los adultos pueden proporcionar apoyo adecuado tomando las siguientes acciones.

Reconocer los sentimientos de los niños

  • Saber qué decir es frecuentemente difícil. Cuando no hayan palabras para usar, un abrazo diciendo: “Esto es realmente duro para ti (nosotros)”, funcionará. Reconozca que a usted no le gusta la guerra tampoco, pero que espera que nuestros militares puedan parar a los terroristas o ayudar a establecer la paz en otros países.
  • Trate de reconocer los sentimientos subyacentes en las acciones de los niños y expréselos en palabras. Diga algo como: “Puedo ver que te estás sintiendo realmente asustado sobre esto” o “Es duro pensar que tu papá tuvo que irse tan lejos para ayudar a nuestro país” o “Sé que será maravilloso cuando tu mamá regrese a casa”.
  • Algunas veces los niños pueden expresar sus preocupaciones sobre lo que les pasará a ellos si uno de sus padres no regresa. Si esto ocurre, trate diciendo lo siguiente: “Tú estarás bien cuidado. No estarás solo. Déjame contarte nuestro plan”.
  • Algunos niños temerán que Estados Unidos sea atacado. Explíqueles que ésta es una preocupación real y que la vida no ofrece promesas absolutas. Sin embargo, asegúreles que nuestro gobierno ha tomado muchos pasos para prevenir ataques de terroristas y que el conflicto militar está muy lejos. Para niños pequeños, decirles que los ama y que los mantendrán a salvo, es frecuentemente suficiente. Para niños mayores, usted puede hablar sobre los detalles como la alta seguridad de los aeropuertos y en edificios públicos importantes.
  • En los momentos en que sus niños estén muy preocupados, no niegue la seriedad de la situación. Decir a los niños: “No llores, todo saldrá bien”, no refleja los sentimientos del niño o niña, y no lo hace sentir mejor. Sin embargo, no olvide expresar esperanza y fe de que todo terminará bien.
  • Los niños mayores, en particular, pueden necesitar clarificación de lo que creen sobre la guerra y el papel de los Estados Unidos en el conflicto específico. Preguntas como: “¿Puede mi padre o madre dispararle a alguien?” y “¿Estamos matando a personas inocentes en otros países?” son temas que pueden necesitar discutirse.
  • Siempre sea honesto con los niños. Comparta sus temores y preocupaciones mientras que les da la seguridad de que adultos responsables están a cargo de la situación.

Ayudar a los niños a sentirse personalmente seguros

  • Diferencie entre el terrorismo y la guerra. Nuestros hogares y escuelas no están en peligro. Sólo unas cuantas personas en el mundo son terroristas. La guerra misma está llevándose a cabo muy lejos.
  • Ayude a los niños a entender que se están tomando precauciones para prevenir el terrorismo (perros que buscan bombas usando el olfato, revisiones de pasaportes, alta seguridad en el aeropuerto) o los ataques en los Estados Unidos. A pesar de que estos esfuerzos pueden infundir miedo o frustrar a los niños, explíqueles que estas precauciones pueden en realidad darles más seguridad ahora de la que tenían antes.
  • Hable sobre los temores que los niños puedan sentir, como el fin del mundo. Comente lo que es realista en la tecnología moderna de guerra versus la ciencia ficción. Si los niños están imaginando batallas tipo Star Wars, ayúdelos a entender que aun las armas más sofisticadas no son capaces de alcanzar metas distantes como las que se ven en las películas. Permita que los niños compartan sus temores sobre la guerra en nuestro propio país, la mayoría de los cuales son irrealistas y el resultado de rumores y ansiedad. Ponga estos temores en perspectiva en cuanto a lo que es realista esperar.
  • Explique a los niños que están preocupados sobre un ser querido que las probabilidades que esa persona regrese de la guerra contra el terrorismo son bastante altas. Los avances en medicina y tecnología han reducido bastante las potenciales pérdidas resultantes de las acciones militares. Nuestra fuerza militar es muy poderosa y otros países están involucrados en ayudar a los Estados Unidos. Reconozca que la pérdida de cualquier vida es triste, pero que el miembro individual de su familia estará probablemente bien.
  • Si la participación en una comunidad de fe es parte de la vida de su familia, hable con el líder de su fe sobre cómo ayudar a su niño o niña a pensar sobre los conceptos de muerte y matanza, en términos apropiados a su edad. Esto puede ser muy importante para calmar los temores de los niños con respecto a su propia seguridad y la de sus seres queridos.
  • Trate de mantener las rutinas normales y los horarios para proporcionar un sentido de estabilidad y seguridad.
  • No permita que los niños estereotipen a personas de países o culturas específicas. Los niños pueden fácilmente generalizar declaraciones negativas. Añadir un currículo de tolerancia a las lecciones de la escuela durante esta época puede ayudar a prevenir el hostigamiento de los estudiantes y mejorar su sentido de seguridad.

Ayudar a los niños a mantener un sentido de control tomando medidas

  • Envíe cartas, galletas o revistas a aquellos en el servicio militar y en trabajos de seguridad pública.
  • Ayude a los niños mayores a hallar a una familia que tenga a un padre o madre en servicio activo y hagan arreglos para cuidar de sus niños gratuitamente o proporcionar ocasionalmente comidas para la familia.
  • Si un miembro de la familia está en otro lugar, planifique algunas actividades especiales. Las reuniones con otras familias que tengan a un ser querido en servicio activo pueden ayudar a proporcionar apoyo tanto para usted como para sus niños. Los momentos especiales entre padres y niños pueden proveer una sensación de seguridad adicional, que puede ser necesitada. Infórmele a su niño o niña que usted separará una media hora cada día para jugar, que usted hará que ese momento esté centrado en él o ella y que será lo más placentero posible, y que usted devolverá sus mensajes telefónicos después, y hará sentir a su niño el centro real de ese tiempo especial. Pida a los niños que participen en cómo lidiar con los problemas, ya que el control y el ser dueño de sus actos, se fomentan cuando los niños, quienes frecuentemente tienen ideas prácticas y creativas para lidiar con problemas, ayudan a planificar estrategias para lidiar con una situación. Ponga atención especial a los niños que puedan sentirse aislados.
  • Los niños que son nuevos en la escuela debido al traslado de sus familias, pueden beneficiarse de una red especial de amigos que los ayuden a orientarlos a las nuevas rutinas escolares y animarlos a participar en las actividades de la escuela.
  • Los niños que son uno de unos cuantos con padres militares, pueden necesitar atención adicional a sus sentimientos de separación y temor a la pérdida.

Esperar y responder a cambios en el comportamiento

  • Probablemente todos los niños mostrarán algunos signos de estrés. Algunos comportamientos inmaduros, agresivos, de oposición, son reacciones normales a la incertidumbre de esta situación.
  • Es importante mantener expectativas consistentes de comportamiento. Asegúrese que los niños entiendan que las mismas reglas se aplican.
  • Algunos niños podrían tener dificultades a la hora de acostarse, especialmente aquellos cuyos padres están en servicio activo. Mantenga una rutina regular para la hora de acostarse. Sea flexible en cuanto a las lucecitas que se dejan encendidas durante la noche, a hermanos que compartan un cuarto, dormir con juguetes especiales y sentarse con su niño o niña mientras se quedan dormidos. Hacer eso generalmente no causa hábitos que duren toda la vida.
  • Los niños pueden jugar a la guerra, pretender que bombardean algo o incluir imágenes de violencia en sus obras de arte y trabajos escritos. Esto podría preocupar a los adultos bajo circunstancias normales, pero es una manera normal para los niños de expresar su conciencia de los sucesos que los rodean. Suavemente redirija a los niños, alejándolos de los juegos o esfuerzos violentos hechos una y otra vez imitando los ataques terroristas, pero no desapruebe demasiado de estos juegos, a menos que sean realmente agresivos. Hable con sus niños sobre sus trabajos de arte o imágenes escritas y sus sentimientos. Comparta sus reacciones. Ayúdelos a considerar las consecuencias de la guerra o de los actos terroristas: ¿Qué pasa si un edificio estalla o una bomba explota? Para los niños que buscan los juegos imaginarios como un desahogo, anímelos a realizar un juego de roles de médicos, bomberos y oficiales de la policía que ayudan a salvar vidas. Si un niño o niña parece estar obsesionado con imágenes o pensamientos violentos por más de unos cuantos días, consulte con un profesional de salud mental.
  • Algunos niños pueden tener un mayor riesgo de cometer suicidio debido a sus reacciones emocionales a un estrés aumentado y problemas de salud mental preexistentes. Consulte con un profesional de la salud inmediatamente si su niño o niña muestra signos de pensamientos o conversaciones suicidas, u otros comportamientos autodestructivos. (Ver la sección de “Recursos” que se presenta a continuación sobre la ayuda a niños con tendencias suicidas.)
  • El apoyo adicional, la consistencia y la paciencia ayudarán a los niños a volver a sus rutinas y patrones de comportamiento normales. Si los niños muestran reacciones extremas (agresión, remoción de las actividades regulares, problemas de sueño), consulte con el psicólogo escolar con respecto a los síntomas de trastornos severos de estrés y la posible necesitad de un referido o derivación a una agencia de salud mental.

Evitar que los problemas de los adultos abrumen a los niños

  • No permita que los niños enfoquen mucho de su tiempo y energía a un evento de crisis o acción militar. Si los niños eligen ver las noticias por horas en la noche, busque otras actividades para ellos. Usted podría necesitar también ver las noticias menos intensamente y pasar más tiempo en actividades familiares alternativas.
  • Conozca los hechos sobre el desarrollo de la guerra y la protección contra el terrorismo en el país. No especule. Esté preparado para responder las preguntas de sus niños basándose en hechos reales, y tome tiempo pensando sobre cómo puede usted desear enmarcar los sucesos y sus reacciones ante ellos.
  • Trate de no dejar que los problemas financieros sean una preocupación importante para los niños. A pesar de que el impacto económico del terrorismo y de las acciones militares pueden resultar en recortes de trabajos o en la reducción del ingreso familiar para aquellos que están en el servicio militar, los niños no son capaces de lidiar con el problema continuamente. Es apropiado decirles a los niños que tienen que ser más cuidadosos con los gastos, pero tenga cuidado de no poner cargas mayores en ellos.
  • Tómese tiempo para usted mismo, y trate de lidiar, lo más que pueda, con sus propias reacciones. Esto también ayudará a sus niños y a los estudiantes.

Coordinar entre la escuela y el hogar

  • Los padres y las otras personas que cuidan a los niños necesitan informar al personal de la escuela si un miembro de una familia ha sido llamado a la acción o enviado al extranjero. Informe al maestro si su niño o niña está teniendo dificultades y qué estrategias usar para hacerlo sentir mejor. Si fuera necesario, busque la ayuda de su psicólogo escolar, consejero o trabajador social.
  • Los maestros deben informar a los padres si su niño o niña está exhibiendo señales de estrés en la escuela. Proporcione a los padres sugerencias útiles o información de recursos de la comunidad. Mantenga expectativas generales académicas o de comportamiento, pero sea realista sobre las destrezas individuales del niño de lidiar con los problemas.
  • Los maestros deben compartir con los padres información sobre las lecciones de estudios sociales / historia, y otras conversaciones de importancia que se lleven a cabo en el salón de clases. Esto ayudará a los padres a entender lo que sus niños están aprendiendo y puede fomentar discusiones bien pensadas y sensibles en el hogar.
  • Invite a los padres con experiencia profesional importante a asistir a la escuela para hablar sobre sus trabajos, en términos apropiados a la edad de los niños, y cómo sus destrezas contribuyen a los esfuerzos de la guerra o a la seguridad en el hogar.
  • Cree un sentido de seguridad colectiva en el hogar y la escuela. Esto ayudará a los niños a sentirse seguros y les proporcionará una sensación de protección.

Recursos

Cart, M., Aronson, M., & Caras, M. (Eds.). (2002). 911: The book of help. Worcester, VT: Cricket Press. ISBN: 0812626591. (Para adolescentes y adultos.)

Klingman, A. (2002). School and war. In S. Brock, P. Lazarus, & S. Jimerson (Eds.), Best practices in school crisis prevention and intervention (pp. 577–598). Bethesda, MD: Asociación Nacional de Psicólogos Escolares. ISBN: 0-932955-84-3.

LeGreca, A., Silverman, W., Vernberg, E., & Roberts, M. (Eds.). (2002). Helping children cope with disasters and terrorism. Washington, DC: American Psychological Association. ISBN: 1557989141.

Reiss, F. (2001). Terrorism and kids: Comforting your child. Newton, MA: Peanut Butter and Jelly Press. ISBN: 1893290093.

Sitios web

American Psychological Association—www.apa.org

National Association of School Psychologists— www.nasponline.org

National Center for Post Traumatic Stress Disorder— www.ncptsd.org/facts/specific/fs_children.html

Philip Lazarus, PhD, NCSP, es Profesor Adjunto y Director de la Escuela de Psicología y Programa de Capacitación de la Universidad Internacional de Florida y miembro del Equipo de Asistencia en Emergencias Nacionales de NASP. Andrea Canter, PhD, NCSP, es una psicóloga escolar de las escuelas públicas de Minneapolis y consultora de NASP. Katherine C. Cowan es Directora de Márketing y Comunicaciones para NASP. Esta guía se adaptó originalmente de Debby Waddell y Alex Thomas (1992). Children and war—Responding to Operation Desert Storm. En Helping Children Grow Up in the 90s. Silver Spring, MD: Asociación Nacional de Psicólogos Escolares y fue actualizado del material anunciado en el sitio web de NASP después de los ataques terroristas de septiembre del 2001.