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Motivación del aprendizaje en niños pequeños

(Motivating Learning in Young Children)

Por Martha Carlton, PhD
Universidad de Southern Illinois Edwardsville

La mejor manera de definir la motivación es que es un proceso por el cual el comportamiento y la actividad de un individuo se inician y continúan. Todos los niños nacen con una necesidad innata de aprender a través de interacciones con el medio ambiente. Esta necesidad motiva el comportamiento del niño o niña. Cuando el niño interactúa exitosamente con el medio ambiente, el placer que resulta de esa interacción anima al niño a continuar esa actividad. La habilidad de obtener placer al influenciar el medio ambiente es la base de la motivación.

Los patrones de aprendizaje tempranos preparan el terreno para el aprendizaje de toda la vida en las personas. Si un niño comienza con una actitud positiva hacia el aprendizaje, entonces el patrón puede durar toda la vida. Si, por otro lado, el patrón de motivación no es óptimo, entonces el niño puede no alcanzar su verdadero potencial de aprendizaje. Los hábitos y las actitudes que se forman al comienzo de la infancia preparan el terreno para todo el aprendizaje futuro.

Características

Todos los tipos de motivación giran alrededor de algún tipo de refuerzo (una consecuencia que anima o desanima la repetición de la conducta). Ese refuerzo puede venir de los individuos mismos o de alguna fuente externa. El refuerzo positivo anima la repetición de un comportamiento. El refuerzo negativo, o el castigo, desanima la repetición de un comportamiento. Generalmente pensamos en el refuerzo positivo como consecuencias que motivan el comportamiento. Sin embargo, el castigo también puede motivar comportamientos que permitan al individuo evitar la consecuencia del castigo.

La motivación que es impulsada por recompensas internas se conoce como motivación intrínseca. Cuando la motivación es intrínseca, la actividad misma es gratificante; es decir, sólo el hecho de realizar la actividad le proporciona al individuo algún tipo de placer. Ya que la actividad está generando la motivación, es en general sostenible por sí misma y lleva a una mayor participación del estudiante dentro de la actividad de aprendizaje. También facilita un mayor entendimiento, y una retención mayor de la información y los conceptos aprendidos.

La motivación que depende de recompensas externas, como el alabo, las pegatinas o el dinero se conoce como motivación extrínseca. Cuando un niño o niña se halla motivado extrínsecamente, la recompensa viene de fuentes externas al niño. La recompensa la proporciona alguien más, y tiene que ser aplicada lo suficientemente seguido para que el niño se sienta motivado a continuar la actividad. Es difícil mantener la actividad que se sostiene extrínsecamente porque la motivación extrínseca depende de alguna fuerza externa.

Ya que la motivación es una cualidad intangible que se encuentra dentro del individuo, no es posible verla por sí misma. Lo que es evidente es un número de características de comportamiento que son indicadores de alta motivación. La más importante de estas características del comportamiento en niños pequeños incluye la persistencia, el afán de vencer dificultades, la dependencia en los adultos y el despliegue emocional.

Persistencia. La persistencia es la habilidad de mantenerse ocupado en una labor por un período extenso de tiempo. Mientras que no se puede esperar que niños muy pequeños se concentren en una actividad por una hora, hay diferencias visibles en cuanto a la duración de tiempo en que se realiza una tarea. Un niño altamente motivado permanecerá involucrado por un período de tiempo largo, mientras que un niño con falta de motivación se dará por vencido muy fácilmente al no obtener éxito inmediatamente.

Afán de vencer dificultades. Si los niños son estudiantes motivados, entonces elegirán una actividad que sea un poco difícil para ellos, pero que les proporcione un grado de dificultad apropiado. Cuando la tarea se termina exitosamente, se obtiene un alto nivel de satisfacción. Los niños sin motivación elegirán algo muy fácil que asegure un éxito instantáneo. Cuando se logra este éxito fácil, sólo se siente un nivel bajo de satisfacción porque el niño o niña sabe que la tarea no fue muy difícil.

Dependencia en los adultos. Los niños que tienen una fuerte motivación intrínseca no necesitan que un adulto los esté constantemente observando y ayudándolos a realizar sus actividades. Los niños que tienen un nivel bajo de motivación o que están motivados extrínsecamente necesitan el cariño constante de los adultos y tienen dificultad para aprender independientemente. Ya que la independencia es un aspecto importante de la calidad del aprendizaje, esta dependencia en los adultos limita mucho la habilidad de los niños de ser estudiantes exitosos.

Despliegue emocional. Los niños que están claramente motivados desplegarán emociones positivas. Ellos se sienten satisfechos de su trabajo y muestran un mayor placer en las actividades. Los niños sin la motivación apropiada tenderán a parecer callados, hoscos y aburridos. Raramente obtendrán algún placer de sus actividades y frecuentemente se quejarán.

El desarrollo de la motivación

Bebés. Los bebés recién nacidos tienen una cantidad tremenda de motivación intrínseca, dirigida a lograr algún efecto visible en el medio ambiente. Cuando los bebés se sienten recompensados por los resultados de sus acciones, se sienten motivados a continuar esas acciones. Estos intentos de controlar su entorno son limitados para el niño pequeño, e incluyen llorar, vocalizar, poner expresiones faciales y pequeños movimientos de diferentes partes del cuerpo. Por lo tanto, los juguetes que cambian o producen sonidos cuando el niño los mueve son fuertes motivadores.

A medida que el bebé crece y continúa madurando (9 a 24 meses), son posibles más movimientos voluntarios, con propósito, permitiendo así más control del medio ambiente. Este mayor control permite a los niños pequeños sentir que tienen éxito. El éxito conduce a una mayor autoestima y a sentimientos de valor propio, lo que a su vez resulta en una fuerte motivación. A medida que los niños continúan desarrollándose, son más capaces de tomar decisiones y de planificar qué hacer para tener más control de su entorno. Están comenzando a establecer sus propias metas para sus actividades. El éxito no se basa en estándares derivados de los adultos, pero en la habilidad de los niños de alcanzar las metas que se han fijado para sí mismos.

Niños que comienzan a andar. A los dos años, la mayor parte de niños están desarrollando la habilidad de realizar una secuencia de acciones para alcanzar una meta. También tienen una apreciación de los estándares y comienzan a evaluar la calidad de sus esfuerzos. Frecuentemente, a los tres años de edad, los niños se interesan en alcanzar un logro con excelencia en vez de simplemente lograr una meta. Tienen una idea de los varios niveles de competencia para alcanzar un objetivo y se dan cuenta de que el éxito se basa en la calidad establecida por sus propios estándares internos. Por lo tanto, no es necesario para un adulto dar sus opiniones con respecto a la calidad.

Niños en edad preescolar. De los tres a los cinco años de edad, los niños pequeños comienzan a usar la comunicación oral para controlar su propio comportamiento durante una situación de resolución de problemas. Frecuentemente se escucha a niños pequeños hablando consigo mismos a través de una serie de acciones que conducen a la solución de un problema. A medida que los niños crecen, este "hablar en voz alta" se convertirá en un monólogo interno. Esta habilidad recientemente desarrollada para resolver problemas es la base de la motivación en esta fase. Tener la confianza en sí mismo para saber que pueden resolver sus problemas motiva al estudiante a aceptar otras situaciones nuevas y problemáticas, lo que a su vez conduce a un mayor aprendizaje.

Ayudar a los niños a desarrollar destrezas de motivación

La intervención es muy rara vez necesaria para activar la motivación durante los primeros años de vida en los niños con un medio ambiente rico en estímulos. Mientras que muchos niños mayores necesitan un estímulo motivador, los niños pequeños raramente necesitan de tal intervención, a menos que alguien o algo haya interferido con la progresión normal del desarrollo intrínseco de la motivación.

Una meta apropiada para los niños pequeños es la de apoyar el desarrollo de la motivación intrínseca para establecer la base para un desarrollo educativo óptimo. La intervención no es generalmente necesaria si, durante la vida del niño o niña, los adultos apoyan el desarrollo de una fuerte motivación intrínseca. Sin embargo, si la motivación intrínseca del niño es limitada por muchas recompensas extrínsecas, entonces los adultos pueden estar interfiriendo gravemente con el desarrollo de la motivación en el niño.

El desarrollo de la motivación empieza siendo intrínseca por naturaleza. No hay necesidad de recompensar al niño por sus éxitos durante sus intentos de ganar control del medio ambiente, porque la evidencia del éxito es recompensa suficiente, y el niño o niña se siente motivado por sus acciones. A medida que el niño o niña crece, y establece sus propios estándares, el alcanzarlos es su recompensa.

Las dificultades surgen cuando los adultos, u otros individuos dentro del medio ambiente del niño o niña, establecen estándares externos para el niño, reemplazando el sistema interno de recompensas por uno que depende de fuerzas externas para proporcionar todas las recompensas (caramelos, dinero, alabanza exagerada). Entonces los niños comienzan a sentirse exitosos o apreciados sólo cuando alguien más los recompensa por sus logros. Los sentimientos de autoestima ya no se definen por el individuo mismo, pero por la opinión de los otros.

Para ayudar a los niños a mantenerse intrínsecamente motivados, los adultos deben:

  • Proporcionar un medio ambiente (p.ej., a través de juguetes apropiados para su edad) que permita a los niños explorar libremente y ver los efectos de sus acciones (p. ej., juguetes que cuando se muevan, cambien visible o tangiblemente).
  • Proporcionar a los niños suficiente tiempo cuando trabajen teniendo en cuenta su persistencia. Cuando el niño o niña esté involucrado profundamente en una actividad, asegúrese de que pueda terminar sin interrupciones.
  • Responda a las necesidades de un niño o niña de manera consistente, predecible, pero permítale ser tan independiente como sea posible.
  • Proporcione a niños y adultos muchas oportunidades de exploración conjunta e interacción directa. Es importante tanto para los niños como para los adultos que trabajen juntos en una actividad.
  • Presente a los niños situaciones que les proporcionen una dificultad aceptable. Las actividades que presenten una pequeña cantidad de dificultad serán más motivadoras y proporcionarán sensaciones más fuertes de éxito cuando se logren.
  • Proporcione a los niños oportunidades de evaluar sus propios logros. En lugar de establecer que usted piensa que han hecho un buen trabajo, pregúnteles lo que ellos piensan de su trabajo.
  • No use recompensas excesivas, porque las recompensas tienden a socavar las habilidades del niño o niña de valorar sus propios esfuerzos. Las alabanzas y las recompensas se deben basar en su esfuerzo y persistencia en vez de basarse en el logro mismo.
  • En general, permita que los niños exploren y descubran el mundo. El mundo, percibido a través de los ojos de un niño o niña, es un lugar asombroso. Alrededor de cada esquina hay una experiencia esperando sorprender y emocionar a las mentes jóvenes en crecimiento; todo lo que su niño o niña necesita es una pequeña cantidad de instrucciones y una gran cantidad de libertad.

    No es necesario alabar y recompensar a los niños por sus acciones mientras tratan de controlar el medio ambiente. Las sensaciones de logro que los niños adquieren de los resultados de sus acciones serán recompensa suficiente. Es innecesario proporcionar alabanzas excesivas y recompensas ya que pueden, en realidad, ser dañinas a la motivación y deseo de aprender de los niños.

    Siempre recuerde que los hábitos y actitudes hacia el aprendizaje que se forman en los años tempranos, preparan el terreno para el aprendizaje futuro.

    Recursos

    Brophy, Jere. (1997). Motivating students to learn. Nueva York: McGraw-Hill. ISBN: 0070081980.

    Kohn, Alfie. (2001). Five Reasons to stop saying "Good job." Young Children, 56(5), 24–28.

    Kohn, Alfie. Studies find reward often no motivator. Disponible: www.gnu.org/philosophy/motivation.html

    Lew, Amy, and Bettner, Betty Lou. (1996). A parent’s guide to understanding and motivating children. Sheffield, RU: Connexions Press. ISBN: 0962484180.

    Lumsden, L. S. (1994). Student motivation to learn. ERIC Digest. (ERIC Document Reproduction Service ED370200). Disponible: www.ericfacility.net/databases/ERIC_Digests/ ed370200.html.

    Sitio web

    National Association for the Education of Young Children (NAEYC)—www.naeyc.org

    Martha Carlton, PhD, posee estudios avanzados en Psicología Escolar y en Investigación Educativa. Ella es Profesora Asistente de Educación de la Niñez Temprana en la Universidad de Southern Illinois Edwardsville.