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Las tareas escolares: Una guía para los padres

(Homework: A Guide for Parents)

Por Peg Dawson, EdD, NCSP
Seacoast Mental Health Center, Portsmouth, NH

Las tareas escolares o las asignaciones han existido desde el inicio de las escuelas públicas, y a través de los años se han realizado investigaciones importantes con respecto a la eficacia de las prácticas de asignación de tareas. A pesar de que los resultados no son uniformes, la mayor parte de los expertos en el tema han llegado a conclusiones comunes.

Antecedentes

Harris Cooper, un investigador líder en el campo de las tareas escolares, analizó más de 100 estudios sobre los efectos de las tareas y concluyó que hay poca evidencia de que las asignaciones, a nivel de la escuela primaria o elemental, tengan impacto en el rendimiento escolar. Los estudios a nivel de los años intermedios entre la escuela primaria y la secundaria han hallado pocos beneficios en las tareas escolares, a diferencia de los estudios sobre las tareas a nivel secundario o de escuela superior, donde sí se han hallado beneficios claros.

A pesar de la investigación diversa sobre los efectos de las tareas escolares, muchos maestros creen que el asignar tareas ofrece otros beneficios además de contribuir al rendimiento escolar. Las tareas escolares enseñan a los niños a ser responsables y a trabajar independientemente. Esto es, las tareas escolares ayudan a los niños a desarrollar hábitos mentales que los ayudarán mientras que avancen en la escuela y, por cierto durante la vida entera. Específicamente, las tareas escolares ayudan a los niños a aprender cómo planificar y organizar labores, manejar su tiempo, hacer elecciones y resolver problemas, siendo todas estas destrezas necesarias que contribuyen a su desempeño de manera eficiente en el mundo adulto del trabajo y de las familias.

Expectativas razonables para las tareas escolares

Generalmente todos están de acuerdo en que cuanto más pequeño es el niño o niña, debe ser menor el tiempo dedicado a las tareas escolares. Una regla empírica general es que los niños hagan 10 minutos de asignaciones por cada nivel escolar. Por lo tanto, se debe esperar que los niños de primer grado hagan aproximadamente 10 minutos de tareas escolares, los de segundo grado 20 minutos, los de tercer grado 30 minutos, y así sucesivamente. Si su niño o niña está pasando más 10 minutos por grado escolar haciendo asignaciones todas las noches, entonces quizás usted quiera conversar con el maestro de su niño o niña para modificar la cantidad de trabajo.

Estrategias para que las tareas escolares se realicen sin problemas

Hay dos estrategias clave que los padres pueden usar para reducir los problemas con las tareas escolares. La primera es establecer rutinas claras sobre las tareas escolares, incluyendo cuándo y dónde se realizarán y estableciendo horarios diarios para las tareas. La segunda es establecer recompensas o incentivos para los niños que no consideran las "buenas notas" recompensas suficientes para hacer las tareas escolares.

Rutinas para hacer las tareas escolares

Las tareas escolares son más fáciles de realizar si están ligadas a rutinas específicas. Al establecer rutinas diarias para la realización de las tareas escolares, usted no sólo está permitiendo que éstas se lleven a cabo sin problemas, pero también está fomentando un sentido del orden que su niño o niña puede poner en práctica más adelante en la vida, incluyendo la universidad y el trabajo.

Paso 1. Designe un lugar en casa donde se harán las tareas escolares. La ubicación correcta dependerá de su niño o niña y del ambiente cultural de su familia. Algunos niños trabajan mejor en un escritorio del dormitorio. Es un lugar tranquilo, lejos del barullo de la familia. Otros niños se distraen demasiado con las cosas que tienen en sus dormitorios y trabajan mejor en un sitio lejos de esas distracciones, como la mesa del comedor. Otros niños necesitan trabajar solos. Otros necesitan tener a sus padres cerca para ayudarlos con las tareas escolares y responder preguntas cuando surgen los problemas. Pregúntele a su niño o niña dónde considera él que es el mejor lugar para trabajar. Tanto usted como su niño o niña necesitan hablar sobre los puntos a favor y los en contra de las diferentes ubicaciones para llegar a un acuerdo en la elección de una ubicación.

Paso 2. Establezca un "centro de tareas escolares". Una vez que usted y su niño o niña hayan identificado una ubicación, organícela como una "oficina en el hogar/centro de tareas escolares". Asegúrese de que haya un lugar de trabajo lo suficientemente despejado como para situar todos los materiales necesarios para completar las asignaciones. Equipe el centro de tareas escolares con los artículos que su niño necesitará mas, como lápices, lapiceros, rotuladores de colores, reglas, tijeras, un diccionario y un diccionario de sinónimos, papel cuadriculado, papel para dibujos, pegamento y cinta adhesiva, papel a rayas, una calculadora, un corrector ortográfico, y dependiendo de la edad y las necesidades de su niño o niña, una computadora o una computadora portátil. Si el centro de tareas escolares es un lugar que se usará para otras actividades (como una mesa para comer) entonces su niño o niña puede guardar sus materiales en una caja portátil o cajón. De ser posible, el centro de tareas escolares debe incluir un tablero de anuncios con un calendario mensual que ayude a su niño o niña a mantenerse al tanto de proyectos a largo plazo. Proporcionar a los niños cierta libertad para decorar el centro de tareas escolares puede ayudarlos a sentirse cómodos en ese lugar. Sin embargo, debe tener cuidado de que el centro de tareas escolares no se vuelva un lugar muy atestado de materiales que puedan causar distracciones.

Paso 3. Establezca un tiempo especial para las tareas escolares. Su niño o niña debe adquirir el hábito de hacer sus tareas escolares a la misma hora todos los días. La hora puede variar dependiendo en el niño en particular. Algunos niños necesitan un descanso al regresar de la escuela, para comer un bocadillo o realizar alguna actividad física. Otros niños necesitan comenzar sus tareas mientras están todavía con la energía del día escolar (p. ej., inmediatamente después de llegar de la escuela queda todavía cierto ímpetu al finalizar el día escolar). En general, lo mejor podría ser terminar las tareas escolares antes de la cena o incluso más temprano, de acuerdo a la tolerancia del niño. Cuanto más tarde sea, más cansado estará el niño y más lentamente se terminarán las tareas.

Paso 4. Establezca un horario diario de tareas escolares. En general, por lo menos hasta terminar la escuela intermedia, la sesión para hacer tareas escolares debe empezar con un horario de tareas que usted y su niño o niña hayan determinado juntos. Usted debe revisar todas las tareas escolares y asegurarse de que su niño o niña las entienda y tenga todos los materiales necesarios. Pídale a su niño o niña que calcule el tiempo que tardará en completar cada tarea. Luego pregúntele cuándo empezará cada una. Se debe decidir al comienzo si su niño o niña necesitará ayuda con cualquier tarea, para que las horas de inicio de cada tarea tengan en cuenta la disponibilidad del padre o madre. Al final de esta guía se ha incluido un Planificador Diario de Tareas Escolares que contiene un lugar para los descansos y para las recompensas que se puedan obtener.

Sistemas de incentivos

Muchos niños que no se sienten motivados por el placer de hacer sus tareas escolares, se motivan por las notas altas que esperan obtener como resultado de realizar trabajos de calidad. Así que, las notas son un incentivo, que motivan al niño o a la niña a hacer sus tareas con cuidado y a tiempo. En el caso de los niños que no se sienten motivados por las notas, sus padres necesitarán buscar otras recompensas para ayudarlos a terminar sus tareas escolares en la noche. Los sistemas de incentivos se clasifican en dos categorías: simples y elaborados.

Sistemas simples de incentivos. El sistema de incentivo más simple es recordar al niño o niña de una actividad divertida que pueden hacer cuando terminen las tareas escolares. Podría ser ver su programa favorito de televisión, la oportunidad de pasar más tiempo jugando en la computadora o con un juego de vídeo, hablar por teléfono o comunicarse con sus amigos usando los mensajes instantáneos de la computadora, o jugar con uno de sus padres. Este sistema de reservar cosas o actividades divertidas hasta que se haya terminado el trabajo monótono se conoce, a veces, como la Ley de la Abuela, porque las abuelas frecuentemente lo usan de manera muy efectiva (p. ej., "Primero saca la basura, y después puedes comer galletas de chocolate."). Esperar recibir algo puede ser un incentivo poderoso para realizar el trabajo difícil. Cuando los padres les recuerdan esto a sus niños mientras se sientan en sus escritorios para empezar sus tareas, podrían estar prendiendo el motor que permita al niño hacer sus tareas escolares hasta terminarlas.

Sistemas complejos de incentivos. Esto requiere de más planificación y más trabajo por parte de los padres, pero en algunos casos es necesario para tratar de resolver problemas más serios para hacer las tareas escolares. Los sistemas de incentivos más complejos podrían incluir un plan para ganar puntos que podría usarse para "comprar" privilegios o recompensas, o un sistema que proporcione una mayor recompensa por terminar tareas más difíciles. Estos sistemas funcionan mejor cuando los padres y sus niños los desarrollan juntos. El darles a los niños la oportunidad de aportar ideas, les da una sensación de propiedad y de control que hace que el sistema tenga más posibilidades de ser exitoso. Nos hemos dado cuenta de que, cuando los niños participan en el proceso de la toma de decisiones, son generalmente realistas al establecer sus metas y decidir sus recompensas y castigos.

Incorporar recreos. Estos recreos son buenos para el niño que no puede acabar sus tareas escolares sin una pequeña recompensa en medio. Al diseñar el horario diario de tareas escolares para estos niños, podría ser útil identificar el momento para sus recreos. Algunos niños prefieren tener recreos en intervalos específicos de tiempo (p. ej., cada 15 minutos), mientras que otros rinden mejor cuando los recreos ocurren después de que hayan terminado una actividad. Si usted usa este enfoque, debe conversar con su niño o niña sobre el tiempo que durarán y lo que harán durante los recreos (p. ej., comer un bocadillo, llamar a un amigo o amiga, jugar un nivel de un juego de vídeo). El Planificador Diario de Tareas Escolares incluye secciones donde se pueden identificar los recreos y las recompensas al final de las tareas.

Incorporar la posibilidad de elección. Ésta puede ser una estrategia efectiva para que los padres usen con los niños que se resisten a hacer sus tareas escolares. La posibilidad de elección se puede incorporar tanto en el orden en que el niño acuerda hacer sus tareas como en el horario que seguirá para terminar el trabajo. Introducir la posibilidad de elegir no sólo ayuda a motivar a los niños, pero también puede reducir la lucha por el poder entre los padres y los niños.

El desarrollo de sistemas de incentivos

Paso 1. Describa los problemas de comportamiento. Los padres y los niños deciden qué comportamientos están causando problemas durante el tiempo elegido para hacer las tareas escolares. Para algunos niños, dejar las tareas para el final es el problema; para otros, el problema es olvidarse de los materiales o dejar de anotar las asignaciones. Hay niños que se apuran en hacer su trabajo y cometen errores por descuido, mientras que otros holgazanean cuando hacen sus tareas, tomándose horas para completar lo que deberían hacer en sólo unos pocos minutos. Es importante ser lo más específico posible al describir los problemas de comportamiento. Los problemas de comportamiento deben ser descritos como comportamientos que puedan ser vistos o escuchados; por ejemplo, se queja de las tareas o se apura demasiado para terminar sus tareas, cometiendo muchos errores son mejores descripciones que tiene una mala disposición o es holgazán.

Paso 2. Establezca una meta. Generalmente la meta se relaciona directamente al problema de comportamiento. Por ejemplo, si el problema es no tomar nota de las tareas escolares o asignaciones, la meta podría ser: "José escribirá sus asignaciones en su cuaderno de asignaciones en cada clase".

Paso 3. Decida cuáles serán las posibles recompensas y sanciones. Los sistemas de incentivos para hacer las tareas escolares funcionan mejor cuando los niños tienen una lista de recompensas de las cuales escoger, ya que no hay recompensa alguna que sea atractiva por largo tiempo. Nosotros recomendamos un sistema de puntos que permita ganarlos cuando se logren los comportamientos meta y que se puedan canjear por la recompensa que el niño o niña desee ganar. Cuanto más grande sea la recompensa, más puntos necesitará ganar el niño o niña para conseguirla. La lista debe incluir tanto recompensas grandes y costosas, que pudieran tomar una semana o un mes ganar, como recompensas pequeñas y baratas que se puedan conseguir diariamente. También puede ser necesario incorporar sanciones al sistema. Esto generalmente implica la pérdida de un privilegio (como la posibilidad de disfrutar de un programa favorito de televisión o la posibilidad de hablar por teléfono con un amigo o amiga).

Una vez que el sistema está en funcionamiento, y usted percibe que su niño o niña está ganando más sanciones que recompensas, entonces el programa necesita ser reevaluado para que su niño tenga más éxitos. Generalmente cuando este tipo de sistema falla, pensamos que es una "falla de diseño" en vez de una falla del niño o niña de responder a las recompensas. Si usted está teniendo dificultad en diseñar un sistema que funcione, pudiera ser una buena idea consultar con un especialista, como un psicólogo o consejero escolar, para obtener ayuda.

Paso 4. Diseñe un contrato para las tareas escolares. El contrato debe especificar exactamente lo que el niño o niña acuerda hacer, y los papeles y las responsabilidades de los padres. Parte de la tensión que los padres y los niños frecuentemente experimentan con respecto a las tareas escolares se verá reducida cuando el contrato entre en efecto. Por ejemplo, si parte del contrato establece que el niño o niña ganará un punto por no quejarse de sus tareas escolares, entonces si el niño o niña se queja, esto no debe ser la causa de una batalla entre el padre y el niño: el niño o niña simplemente no gana ese punto. Los padres también deben alabar a sus niños por cumplir con el contrato. Es importante que los padres estén de acuerdo con un contrato que puedan cumplir; es decir, evitar las sanciones que no puedan o no quieran imponer (p. ej., si ambos padres trabajan y no están en casa, no pueden monitorear si su niño o niña ha empezado a hacer sus tareas escolares inmediatamente después de llegar de la escuela; en este caso un contrato alternativo sería necesario).

Hemos concluido que es muy raro el sistema de incentivos que funciona la primera vez que se establece. Los padres deben probarlo y rediseñarlo para adaptarlo a su situación en particular. Finalmente, una vez que el niño o niña se acostumbra a seguir el comportamiento especificado en el contrato, el contrato se puede volver a redactar para tratar otro problema de comportamiento. Con el tiempo, su niño o niña puede desear dejar de usar el sistema de incentivos. Sin embargo, con frecuencia ésta es una meta a largo plazo, y usted debe estar dispuesto a redactar un nuevo contrato si su niño o niña regresa a sus malos hábitos una vez que haya dejado de usar el sistema.

Participación de los hermanos

Frecuentemente los padres preguntan cómo pueden desarrollar un tipo de sistema para un niño o niña de la familia y no para los demás niños, ya que pareciera que se está "recompensando" a los niños con problemas mientras que se descuida a aquellos que no los tienen. La mayoría de los hermanos entiende este proceso si se les explica cuidadosamente. Sin embargo, si hay problemas, los padres tienen varias opciones: (a) Establecer un sistema similar para los otros niños con metas apropiadas (todos los niños tienen algo que podrían tratar de mejorar), (b) hacer arreglos más informales prometiendo organizar algo especial de tiempo en tiempo con los demás niños de la familia para que no se sientan dejados de lado, o (c) sugerir al niño o niña ganar recompensas que beneficien a toda la familia (p. ej., salir a comer en un restaurante favorito).

Adaptaciones y apoyo adicional

Las sugerencias proporcionadas en este folleto necesitarán adaptarse a la edad de su niño o niña. La norma es que es necesaria una mayor supervisión y participación de parte de los padres durante los años de educación primaria, mientras que durante los años de educación secundaria, los padres se dan cuenta de que pueden alejarse un poco y dejar que sus hijos tengan más control en cuanto a sus horarios para hacer las tareas escolares. Frecuentemente los años de escuela intermedia son decisivos, y los padres necesitarán tomar decisiones en cuanto a su participación en las tareas escolares basándose en el nivel de desarrollo de sus niños. Si surgen problemas a cualquier edad que parecieran ser insolubles, consulte con el maestro de su niño o niña o con el psicólogo escolar.

Recursos

Canter, L. (1993). Homework without tears. Nueva York: HarperPerennial. ISBN: 0062731327.

Dawson, P. (2001). Homework problems and solutions. Manual no publicado. Para información sobre cómo obtener una copia, póngase en contacto con Peg Dawson, usando su dirección electrónica (Por favor recuerde que las direcciones electrónicas pueden cambiar): pegdawson@comcast.net.

Dawson, P., & Guare, R. (2003). Executive skills in children and adolescents: A practical guide to assessment and interventions. Nueva York: Guilford. ISBN: 1572309288.

Romain, T., & Verdick, E. (1997). How to do homework without throwing up. Minneapolis: Free Spirit Publishing. ISBN: 1575420112.

Peg Dawson, EdD, NCSP, es una psicóloga escolar del Center for Learning and Attention Disorders of the Seacoast Mental Health Center en Portsmouth, NH, y fue presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares.