TDAH: Folleto para padres y educadores
(ADHD: A Primer for Parents and Educators)
Por George J. DuPaul, PhD
Universidad Lehigh
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un desorden de comportamiento
descontrolado caracterizado por la falta de atención (p. ej., dificultad de concentración en el trabajo
escolar), la impulsividad (p. ej., interrumpir frecuentemente las conversaciones o actividades), y la
demasiada actividad (p. ej., dificultad en permanecer sentado cuando se requiera hacerlo) que van
mucho más allá de lo que se espera y es apropiado para el sexo y la edad de un niño o niña.
Aproximadamente del 3 al 7% de los niños en edad escolar en los Estados Unidos tienen TDAH.
Típicamente, los niños con TDAH exhiben primero síntomas durante la edad preescolar o los primeros
años de la escuela primaria, y estos síntomas probablemente continuarán durante la vida del niño o
niña. Los niños tienen más probabilidades de ser diagnosticados con TDAH que las niñas.
Hay tres subtipos de TDAH: niños que exhiben problemas sólo de falta de atención y concentración
(TDAH del tipo predominantemente inatento), niños que exhiben problemas sólo con hiperactividad e
impulsividad (TDAH del tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo), y niños que exhiben problemas
en ambas áreas (TDAH del tipo combinado).
Causas del TDAH
Es probable que los niños difieran entre sí con respecto a las causas subyacentes específicas de sus
síntomas del TDAH. Hay evidencia creciente de que el TDAH es por lo menos causado parcialmente por
factores genéticos. Específicamente, los cerebros de los niños con y sin TDAH pueden ser diferentes. El
balance de ciertos químicos, conocidos como neurotransmisores es diferente, así como el tamaño y el
funcionamiento de componentes específicos del cerebro, como la corteza prefrontal. Otros factores
biológicos podrían ocurrir, como complicaciones durante el embarazo y toxinas ambientales (p. ej.,
exposición temprana al plomo y exposición prenatal al alcohol y al humo del tabaco). A pesar de que los
factores genéticos y biológicos son responsables, hasta cierto grado, de los síntomas del TDAH, los
factores ambientales, como la naturaleza de las tareas en el salón de clases y el estilo de manejo del
comportamiento en el hogar y en la escuela, podrían causar que los síntomas mejoren o empeoren.
En general, lo mejor es considerar este desorden como el producto de influencias tanto biológicas como
ambientales, indicando así que tanto los tratamientos médicos como los psicológicos podrían ser útiles.
Características de niños con el TDAH
Problemas de aprendizaje. Los comportamientos de falta de atención, impulsividad e
hiperactividad que caracterizan al TDAH frecuentemente ocasionan dificultades académicas y sociales
significativas que afectan el rendimiento de los niños en el hogar y en la escuela. Frecuentemente los
niños con TDAH obtienen calificaciones que están por debajo de su potencial. También podrían estar en
un riesgo mayor que el promedio de alumnos, para la retención de grado escolar y el abandono de los
estudios, y tienen menos posibilidades de seguir una educación post-secundaria. Su bajo rendimiento
académico probablemente representa un problema de desempeño y no una falta de habilidad, debido a
que los problemas de rendimiento están altamente relacionados con las tasas de falta de atención y
comportamientos descontrolados. También, alrededor del 25% de los niños con TDAH tienen problemas
de aprendizaje.
Problemas sociales y de comportamiento. Típicamente, los niños con TDAH tienen dificultades
haciendo amigos y manteniéndolos, debido a sus niveles altos de agresión verbal y física. Las relaciones
familiares pueden convertirse en relaciones difíciles porque el niño o niña podría estar menos inclinado
a seguir las directrices de sus padres y más inclinado a discutir con los adultos.
Aproximadamente del 50 al 60% de los niños
exhiben síntomas significativos de otros desórdenes del
comportamiento, incluyendo el Trastorno Negativista
Desafiante y el Trastorno de Conducta. Por lo tanto, las
intervenciones no sólo deben tratar los
comportamientos relacionados al TDAH, sino también
dedicarse a mejorar el funcionamiento académico y de
comportamiento.
Diagnóstico del TDAH
La mejor práctica actual. No hay prueba alguna,
cuestionario o fuente de información (padres o
maestros) suficiente para diagnosticar de manera
precisa el TDAH. La mejor práctica actual requiere el
uso de múltiples métodos de evaluaciones y fuentes de
información, incluyendo entrevistas diagnósticas con
padres y maestros, escalas de clasificación del
comportamiento realizadas por padres y maestros, y la
observación directa del comportamiento en la escuela o
en marcos clínicos.
Los psicólogos o médicos que conducen estas
evaluaciones deben asegurar que las decisiones de
diagnóstico se hagan a base del criterio establecido en
el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales (4.ª edición)(American Psychiatric Association,
2000; ver “Recursos”). También deben considerar
hipótesis alternativas para los niños que no presten
atención, que sean impulsivos y de comportamiento
hiperactivo (p. ej., síntomas causados por otros
desórdenes del aprendizaje o de comportamiento).
Conectar la evaluación a la intervención. La
evaluación de comportamientos relacionados al TDAH
no termina con el diagnóstico. En su lugar, debería
conducir al diseño de intervenciones efectivas. Por
ejemplo, los profesionales de la escuela deben usar la
Evaluación de Conducta Funcional para evaluar los
factores del ambiente (p. ej., compañeros riéndose y
poniendo atención al mal comportamiento de un niño o
niña) que podrían reforzar o desencadenar el
comportamiento descontrolado de un niño o niña para
planificar intervenciones efectivas. Entonces, cuando
una intervención ya esté establecida, periódicamente se
debe recolectar información sobre la evaluación para
determinar si el tratamiento está funcionando y si los
cambios en los procedimientos de intervención son
necesarios.
Intervenciones efectivas para el TDAH
Las dos intervenciones más efectivas para reducir
los comportamientos sintomáticos del TDAH son los
medicamentos estimulantes del sistema nervioso
central (SNC) y los procedimientos de modificación del
comportamiento. A pesar de que la mayoría de los niños
responden positivamente a la medicación, el uso
combinado de medicamentos e intervenciones del
comportamiento tienden a rendir las mejoras más
importantes en sus destrezas sociales.
Medicación. Los estimulantes del SNC incluyen
metilfenidato (Ritalin, Concerta, Metadate),
dextroanfetamina (Dexedrine), y el compuesto mixto de
anfetaminas (Adderall). Numerosos estudios han
llegado a la conclusión que los estimulantes mejoran la
atención, reducen el comportamiento impulsivo y
aumentan la productividad académica entre la mayoría
de los niños tratados. En la mayoría de los casos, los
efectos secundarios son relativamente benignos e
incluyen la reducción de apetito, insomnio, dolores de
cabeza y dolores de estómago. En casos muy raros,
pueden surgir tics motores o vocales.
Varias otras medicaciones psicotrópicas están
disponibles para aquellos niños que no respondan a los
estimulantes o que experimenten efectos secundarios
significativos, incluyendo atomoxetine (Strattera),
bupropion (Wellbutrin) y clonidina (Catapres).
La respuesta de los niños a la medicación varía y
requiere de un monitoreo continuo para determinar la
medicación y las dosis óptimas. Es más, los
medicamentos deben ser siempre usados en
combinación con intervenciones académicas y de
comportamiento. Sin tener en cuenta el tipo de
medicación prescrito, algunos niños pueden no tener
respuesta alguna o tener una respuesta negativa al
medicamento, o efectos secundarios severos que
imposibiliten el uso de medicación.
Intervenciones de comportamiento. Las
intervenciones de comportamiento involucran cambios
sistemáticos a sucesos que anteceden (p. ej.,
actividades que ocurrieron antes del comportamiento
meta) y/o sucesos consecuentes (p. ej., actividades que
siguieron al comportamiento meta). Los planes más
efectivos de tratamiento son aquellos que incluyen un
balance entre los procedimientos basados en
antecedentes y los procedimientos basados en sucesos
consecuentes. Las intervenciones, como los refuerzos
simbólicos (p. ej., ganar puntos para recompensas
futuras) y los sistemas de libretas de notas diarias, son
efectivos en especial cuando se usan consistentemente
tanto en el marco del hogar como en el de la escuela.
Las intervenciones académicas (p. ej., tutoría entre
compañeros, asistencia para la enseñanza de
computación) y la capacitación en destrezas sociales
implementadas en el salón de clases y/o el patio de
recreo pueden ser beneficiosas también.
Educación especial y acomodos razonables. El
diagnóstico de TDAH por sí solo no califica a un niño o
niña para recibir servicios de educación especial. Sin embargo, muchos niños con TDAH cumplirán con el
criterio de una discapacidad educacional (como otro
desorden de la salud afectada, incapacidad para el
aprendizaje o desorden socio-emocional) y podrían
beneficiarse de los servicios de educación especial para
tratar los factores de aprendizaje y comportamiento que
interfieren con el rendimiento escolar. Si se presentan
dificultades en el progreso académico o en el
comportamiento, los padres y el personal de la escuela
pueden pedir una evaluación realizada por un equipo de
educación especial para determinar la elegibilidad y
necesidad de estos servicios.
Los planes de la Sección 504 representan otro
sistema de apoyo. Estos planes son obligatorios por la
ley federal para individuos con una incapacidad que
interfiera con una actividad de la vida diaria, como el
rendimiento escolar. Un plan de la Sección 504 para un
estudiante con TDAH podría proporcionar tiempo
adicional (o ningún límite de tiempo) para rendir las
pruebas, o tomar las pruebas en un sitio silencioso para
compensar las posibles distracciones. Nuevamente, si
problemas del aprendizaje o del comportamiento
interfieren con el progreso escolar de un niño o niña con
TDAH, los padres o el personal de la escuela pueden
pedir que ésta proporcione una evaluación de la
Sección 504.
Recursos
Recursos para los padres
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diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
(4.ª ed.). Washington, DC: Autor.
Barkley, R. A. (1998). Attention Deficit Hyperactivity
Disorder: A handbook for diagnosis and treatment
(2.ª ed.). Nueva York: Guilford. ISBN: 1572302755.
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DuPaul, G. J., & Stoner, G. (2003). ADHD in the schools:
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Power, T. J., Karustis, J. L., & Habboushe, D. F. (2001).
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Rief, S. F. (2003). The ADHD book of lists: A practical
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Recursos para niños con TDAH
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misadventures: My A.D.D. journal. Washington, DC:
Magination Press. ISBN: 1557986061.
Gordon, M. (1992). My brother’s a world-class pain: A
sibling’s guide to ADHD. DeWitt, NY: GSI
Publications. ISBN: 0962770124.
Sitios web
Children and Adults with Attention Deficit Hyperactivity
Disorder (CHADD)—www.chadd.org
LD Online—www.ldonline.org
George J. DuPaul, PhD, es un Profesor e Investigador en
el College of Education, Programa de Psicología Escolar,
Universidad Lehigh.